El pañuelo de Amy


elfaro480x120_0Domingo 24 de Julio del año 2011, despierto pronto la noche anterior me quede en casa, el cielo está nublado como de costumbre este infernal verano Londinense. Todavía no son las doce de la mañana pero ya puedo palpar el movimiento en mi ciudad, es como si ya pudiera oler el vino, y sentir ese pequeño nervio en el estómago que siempre tuve en esos momentos previos al inicio de las fiestas de Tudela. Llevo un mes en Londres y hoy es posiblemente uno de los días más nostálgicos, de los casi 3 meses que durara mi periplo en herejes tierras, pese a ser feliz aquí, cuanto pagaría ahora por poder tele-transportarme y vivir ese momento, pero no voy a venirme abajo. Como buen romántico pretendo emular o al menos compartir lo que a más de 1000 Km de distancia está sucediendo, así que lo primero que voy a hacer es almorzar como Dios manda. Afortunadamente la visita de mi primo Carlos semanas atrás, me ha provisto de bienes nacionales como jamón ibérico y un buen queso manchego, hay huevos en la nevera y no me importa cambiar el calimocho por una buena pinta. En cuestión de minutos tengo la mesa preparada, estoy listo y el plato es contundente, el silencio es absoluto, intento cerrar los ojos y pensar en el Bar Embaular donde, en ese mismo momento y entre un enorme ambiente, mis amigos estarán tomando asiento.

Justo en ese instante el propietario de la vivienda de origen Coreano, la cual compartimos, entra en casa y observa de refilón, no se detiene, parece darle bastante igual si desayuno cerveza o una botella entera de whisky escocés, a él lo que le importa es que no monte ningún cristo y que le pague religiosamente el buen castañazo que me pega a fin de mes. Así será. Yo tampoco tengo ningún interés en explicarle nada. Cuan complicado sería hacerle entender al pequeño saltamontes, lo que estoy sintiendo en este momento. En pocos minutos he dado buena cuenta del almuerzo, he recogido y limpiado. ¿Y ahora qué? Subo al piso superior y me tumbo en la cama a reflexionar un poco, por alguna razón me he debido quedar dormido, algún rezo en mis sueños ha hecho que el sol salga y hace un día fantástico. Cojo el teléfono(los teléfonos ya no se descuelgan, una pena me encantaba esa expresión) y llamo a mi amigo Vicente, la tarde es inmejorable pare visitar Camden Town.

No hace ni 24 horas que Amy Winehouse ha muerto, la que fuera reina de la música desde la publicación de su álbum Back to Black, ha sido encontrada sin vida en su vivienda del conocido barrio al que nos dirigimos. La noticia me ha impactado, pues pese a ser conocedor de sus excesos, nunca espere una muerte tan prematura. Tenemos exactamente la misma edad, pero Amy ha dejado ya de contar días. Cojo mi pañuelo de fiestas de Tudela y lo ato al cuello, pienso pasearme por todo Londres con él, a fin de cuentas es un simple pañuelo rojo, no obstante si hay una ciudad del mundo que podría haberla recorrido incluso vestido de Pamplonica y pasar desapercibido, es esta. Aquí todo vale. Soy consciente de que estoy asistiendo a un momento histórico, pues esta chica se convertirá en leyenda y yo estoy aquí, tengo la firme intención de juntar mis emociones y atar mi Tudelano pañuelo en la verja de su casa, junto con las flores y ofrendas de ciudadanos de medio mundo.

Foto El pañuelo de Amy

Camden está a reventar, propios y extraños se han lanzado a las calles aprovechando el que será unos de los mejores días del verano. Por supuesto la actividad sigue, y la gente fluye a mares por aquellas míticas calles. Vicente y yo vagamos con la idea de encontrar la casa de la reina del soul, sobre la marcha me doy cuenta que llevado por la emoción he olvidado buscar en internet la dirección que necesito. Un hombre de unos 65 años con aspecto de lugareño, cosa no tan sencilla en Londres, pasa a nuestro lado, le detengo y le hago la pregunta del millón. Parece afligido, comenta que es amigo de la familia y explica un poco la situación, señala con su mano un pub en el que Amy solía reunirse con los amigos a tomar unas copas, añade que la fama hizo que aquella chica complicada cambiara de vivienda al mismo tiempo que cambio de vida. Lamentablemente, desconocía la actual ubicación.

Esa respuesta y la fiesta que hay montada junto al canal, hace que Vicente y yo desistamos en nuestro intento y proveyéndonos de unas pintas nos unamos a ella, siendo inexorablemente atraídos por la estimulante música tecno que caldea el ambiente. Hoy no toca juerga, así que nos sentamos tranquilos a disfrutar del espectáculo, es curioso pues por una tarde como esta hubiese cambiado decenas de rutinarios domingos, pero sin embargo hoy no consigo quitarme esa nostálgica desazón del estómago. Hago un esfuerzo y pienso que si Dios quiere a este hombre aún le quedan muchos chupinazos por vivir, en ese instante comienzo a disfrutar del momento. Carpe Diem Julián.

Tal vez eso mismo pensaba Amy Winehause, cada vez que antes de subirse a un escenario entumecía su cuerpo con alcohol y drogas, y su visión se nublaba mientras sentía el placer de hacer vibrar al público con la fuerza de su voz. Tal vez pensó lo mismo aquel 23 de Julio de 2011, cuando decidido hacer un paréntesis es su programa de rehabilitación y tomarse unos cuantos vodkas, su cuerpo no resistió el choque que le provocó el shock etílico en pleno cuadro de abstinencia y le causó la muerte. Cuanto lamento no haber invertido más tiempo en buscar tu casa, pues cada vez que te escucho, recuerdo lo cerca que estuve de haberte rendido homenaje, cada vez que te escucho pienso lo distintas que fueron las vidas, de dos niños que nacieron con un día de diferencia en un precioso septiembre de 1983.



5 comentarios to “El pañuelo de Amy”

  1. LLegas al corazon….y llegaras lejos.Un abrazo

  2. julian (padre) dice:

    Lástima no poder colgar el pañuelo de Tudela en la verja….De todas formas estuviste en el momento oportuno….besos

  3. Car dice:

    Que cortitos se hacen tus relatos…

  4. bosco dice:

    grande rayo, al leer este articulo me entran ganas de volver a visitarte en esas grandes fechas veraniegas que hace años tengo abandonadas, asi que si nada me lo impide este año estare alli de nuevo, un abrazo

  5. Casimiro dice:

    Grac ioso, divertido , a la par quenostalgio articulo Julian.Me ha salido qlguna sonrisilla leyendolo. Que tiempos aquellos, proximos y lejanos al mismontiempo, nostalgicos. Lejos de casa, tanto tiempo, por vez primera, pero cerca en tu mente pensando en las fiesas de Tudela, los amigis, la familia. Ya paso, y como devia alguien tan cercano, entrañable y querido para nosotros……no hay nada que mas corra que el timpo. Un abrazo.

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