Gracias señor Wert.

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Si llega usted a leer esta humilde columna, y con lo que deben de estar pitándole los oídos estos días, le extrañará que alguien le de las gracias al margen de sus acólitos. Lo que ha conseguido usted no tiene parangón en este país de pandereta y balompié.

Créame que no es moco de pavo, hablar de educación, de la pública y de la que le gusta a usted, en un país en el que nos movemos menos que el portero de un futbolín. No somos críticos, no reaccionamos… tan solo hay que ver lo tranquilo que está el país, teniendo la mayor tasa de paro de nuestra historia… pero con usted ha llegado el cambio. Gracias a sus ataques a la escuela pública, ha conseguido que hagamos piña, que saltemos del sofá, que nos manifestemos, que nos pongamos una camiseta verde, que ahora conozcamos mejor al profesorado, nos preocupemos por su labor, les apoyemos…

… en definitiva, que cerremos filas en torno a la Escuela Pública, en torno al derecho de que siga siendo pública y de calidad.

Le tengo que agradecer personalmente (a usted y a sus consejeros regionales) la cercanía de trato con el profesorado en el colegio de mis hijas. Que el AMPA haya multiplicado los socios de años anteriores, que en el patio, a la entrada o salida, se hable de recortes, de falta de profesorado de apoyo, de desdobles que no pueden hacerse, que haya habido record de participación en las recientes votaciones a Consejo Escolar. Sólo por esto, en un país que se mueve tan poco, debería ponerse sobre aviso.

Pero no seamos ingenuos. Usted se sentó en el sillón de cuero con una estrategia perfectamente planificada apuntando maneras desde el primer día, incluso ante una sentencia del Tribunal Supremo. Solo hay que buscar Wert en Youtube para deleitarse con sus declaraciones, o simplemente Wert en su buscador de cabecera para darse cuenta de que usted ejemplifica de modo sublime aquello del elefante en la cacharrería. Se le ve decidido, con una clara meta en el horizonte y con arrestos para alcanzarla. Lástima que choque frontalmente con nuestra idea de lo que debe ser la educación pública de este país. Su energía, canalizada en beneficio de la educación pública podría hacer mucho bien.

Su LOMCE, lejos de apostar por la educación como motor social generador de riqueza, como medio para formar a los ciudadanos de mañana, a los científicos, los profesionales, los artistas… no es más que una gran maquinaria para fabricar clones obreros, dóciles y sin criterio, mano de obra barata a medida de lo que demande el mercado en cada momento. Qué gran error… y qué gran respuesta de la ciudadanía. En dos peticiones registradas en Change.org se llevan recogidas en poquitos días nada menos que 200.000 firmas. Una petición, solicitada por la Asociación de Ciudadanos por la Enseñanza Pública y que pide paralizar la LOMCE y la otra, por Oriol Franch Pavia, que quiere mantener el Catalán como lengua curricular. Reclamo 1 minuto de vuestro tiempo para firmar en cualquiera de estas peticiones en 30 segundos y mandar un correo a vuestros contactos para pasar la voz en otros 30.

Vía Kaosenlared he encontrado un documento en el que se desgranan las principales ideas de la LOMCE. Sin desperdicio.

También desde la plataforma Yoestudieenlapublica nos alertan del peligro LOMCE. Os recomiendo la entrevista a Francesco Tonucci en la que deja clara su postura anti LOMCE:

Es habitual no valorar lo que tenemos, hasta que lo perdemos o nos lo quitan. Esperemos que la simple amenza que constituye el borrador de la LOMCE tenga el mismo efecto: valoremos la enseñanza pública y nos resistamos a que se mercantilice. Es un derecho ganado a pulso durante generaciones. Que no sea la nuestra la que pase a la historia por permitir que nos lo arrebaten.



2 comentarios to “Gracias señor Wert.”

  1. jose antonio dice:

    100% de acuerdo. Alguien dijo aquello de “si la educación le parece cara, pruebe con la ignorancia”.
    Está claro que hay listos porqrue hay tontos… !pero que nadie me malinterprete! Sólo es un toque de atención. Parece que nos quieren retrotraer a la Castilla del siglo XV, con todas sus intrigas e impuestos en donde “el pueblo” no pintaba nada y únicamente estaba subordinado a sus intereses y disputas. No estamos tan lejos…
    Por cierto, expeduca me parece todo un acierto. Saludos.

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