Año segundo

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elfaro480x120_0El tiempo vuela ya lo saben, más si cabe si pasan de vez en cuando por El Faro, pues sin duda es uno mis temas prefer

idos. Veinticinco artículos han sido los culpables de que miles de palabras después, este sentado frente a la máquina para contarles que ya hace un año que me embarqué en esta aventura, ya pasó un año desde aquel Día Primero que supuso el primer fogonazo de un Faro que incondicionalmente, y salvo paradas casi obligadas, nos ha alumbrado cada quince días. Hoy toca ronda de agradecimientos, pues creo que es condición obligada en el hombre, saber que todo se hace con esfuerzo propio, pero siempre hay algo o alguien alrededor que son los causantes de este efecto, siendo el apoyo de ciertas personas lo que lo propician, dentro de un entorno adecuado.

Comenzaré por agradecer a Martín Pascual, compañero y amigo, pues fue él quien me propuso formar parte de este proyecto, él fue quien encendió la cerilla que hizo arder la pólvora que me hizo adentrarme, tímida pero constantemente en este apasionante mundo, disfrutando así de una obligación voluntaria que sin duda me completa como persona. Cómo no, quiero agradecer a todos los que formamos Grupo Pues por mantener vivo este sueño, destacando al bueno de Dani, capitán y marinero del barco, pues sin sus innumerables horas a bordo posiblemente hubiésemos naufragado hace tiempo. Ojalá tengas suerte amigo, y alguien algún día sepa recompensarte tu talento.

En el otro lado, apoyando desde el puerto y en alguna otra fragata, están los lectores que van creciendo poco a poco, los hay incondicionales, esporádicos, pasajeros, por invitación, alusión, por azar o por suerte, los que se unieron desde el primer día y los que comenzarán hoy, otros por qué no, tal vez abandonaron buscando otras playas, os aprecio a todos, pero me gustaría enviar un abrazo enorme a aquellos fijos que comentan cada artículo, no quiero agravios y por ello no os mentaré, pero ya sabéis quien sois, dado que tantas y tantas veces ya os lo agradecí en persona, hoy lo hago desde aquí, gracias. También a los más tímidos, de tecla costosa, que crean su empuje con un me gusta en Facebook. Otro fuerte abrazo para esos extraños a los que extraño que se que están ahí en algún lugar, ocultos en la red y que hacen que el contador de visitas suba y El Faro permanezca. También un guiño a aquellos que un día se atrevieron a pararme por la calle, me preguntaron si yo era Julián, ese que escribe, y me dieron la enhorabuena. Por supuesto también a mis padres, como primeros jueces y verdugos de mis textos, en ese habitual momento de sábado tarde cuando la impresora escupe mis líneas, y yo tomo esos folios todavía ardientes para ofrecérselos en lo que me gusta denominar el pan caliente, para que escruten la receta. Cuidadosamente lo harán y esculpirán a bolígrafo la fecha en el papel, durante un momento pensarán cual es la razón por la que a su hijo el mayor se le pasan ciertas cosas por la cabeza, luego desterrarán el pensamiento y guardarán el texto en un archivo, que sin duda con los años se convertirá en un bonito recuerdo.

No quiero perder la ocasión para pedir disculpas a aquellos que pudieron haberse sentido molestos por algo de lo que escribí, al fin y al cabo solo son opiniones y nunca quise faltar al respeto, seguramente además, no dije nada que todo el mundo no supiera, simplemente dirigí mi foco momentáneamente hacia algún rincón cegado por las sombras, cuando la brisa de aquellas tardes de escritura disiparon las cortinas de humo que ocultaban algo que siempre estuvo, y algunos no querían que se viese. Si hubo daño, espero que estas palabras calmen aquello, si no son capaces tampoco debieron serlo para generarlo. Algo habrá si es así, pues al fin y al cabo, yo solo lancé las piedras y fue la gravedad la que las llevó a caer en algunos tejados.

Repaso mis líneas y veo que en este año los textos han sido variados, supongo que como así lo han hecho mis estados de ánimo a lo largo de este tiempo, instados por lo que la realidad me escupió o de cómo yo quise verla, a veces esquivé las balas que la vida disparaba, otras fui yo el que cargué mi escopeta y apunté a dar, otras ametrallé al aire para que el golpe de la culata en el hombro me espabilase y el sonido del cartucho destruyera en mi mente aquel pensamiento que de haber sido escrito, sin duda me hubiese llevado al arrepentimiento, pues pese a haber pasado un año, aun existen muchos juicios que todavía no tengo el caché para plasmar en un papel, sin que me lleven detenido.

Humor, sensaciones, deseos, emociones, recuerdos, enfados, críticas, elucubraciones, vivencias. Domingo a domingo me desnudé frente a ustedes y otras veces me puse la ropa, jugando con la realidad y los sueños en el fascinante mundo de la escritura, así gracias a esta magia que está al alcance de todo el mundo, pude de un pensamiento crear un texto, así como pude comprimir horas, días, meses e incluso años en las mismas líneas. Hablé de mí o de otros, de momentos y lugares, proyecté en esta mezcla mi vida pasada, presente y futura, y sobre estas teclas golpearon mi felicidad y mi rabia mientras mi alma fluía a través del teclado.

Casi siempre me penó no disponer de más tiempo, pues se que con más calma esta firma ganaría en calidad, pero enterré ese agobio y simplemente me propuse seguir haciéndolo, en una medida aceptable no obsesiva, que me permitiese continuar contándoles sea lo que fuere, sin machacarme en exceso por la forma, mas si bien, se cuentan en varias horas los minutos de dedicación que quincenalmente invierto hasta que El Faro comienza a arder de nuevo. En ocasiones pensé en abandonar, en retirarme un tiempo, pues semanas cargadas asfixiaban cualquier tipo de inspiración, sin embargo esos momentos son lo que me sirven para darme cuenta de que necesito buscar algo más, de que debo hacer algo diferente, no es necesario nada grandioso, pero sí salir momentáneamente de la rutina, sea con una escapada, el inicio de una nueva actividad o con unas copas con un viejo amigo, cualquier ocasión es buena para cambiar de tercio y abrir otro libro en el cual poder descubrir nuevos mundos, personas y lugares, sobre los que aprender e inspirarse.

Ahora solo quiero continuar escribiendo, quiero que la luz de este Faro alumbre mientras pueda, quiero que estos domingos no mueran pues eso significará que sigo teniendo experiencias que contar, implicará que continúo aprendiendo, que sigo queriendo conocer mundo, simple sería pensar que hablo exclusivamente de viajar aunque por supuesto lo incluyo, hablo de que hay un universo en cada ser que pide ser descubierto, existe belleza oculta en cada rincón de nuestro barrio y no se trata de cuánto abramos los ojos, sino de las capas que sea capaz de atravesar nuestra mirada. Quiero dentro de un año poder escribir un año tercero, pues eso sin duda será síntoma de que todo marcha, quiero imponerme disciplina y continuar aquí alumbrando cada domingo desde la costa, pero también quiero regalarme cierta flexibilidad, de modo que si una semana no es posible encender la llama no haré un drama de ello. Así bien, procuraré que no se convierta en una costumbre de mansedumbre. Considero este nuevo punto esencial para que El Faro siga viviendo, pues sé de sobra que presionarme en exceso podría llevarme al abandono. Albergado ya en el nuevo orden comienza desde hoy el año segundo, tomando su primera nota de holgura al permitirse publicarse en este especial día de San Francisco Javier, patrón de mi amada Navarra, gracias al cual hoy Lunes por la mañana puedo estar tranquilo repasando el texto, que debía de haber salido ayer. Es mi regalo de cumpleaños, gracias a ustedes.



9 comentarios to “Año segundo”

  1. Natalia dice:

    PRIMAZOOO
    ¡Enorahbuena! Si bien es cierto que el tiempo vuela, tus artículos nunca decepcionan y siempre es un verdadero placer leer esas líneas que escupes desde adentro y que tan hondo nos llegan. Espero que sigas alumbrandonos cuando te apetezca, desde ese faro tuyo que nunca se apaga. ¡Un besazo enormee!

  2. Jose Carlos dice:

    Las gracias hay que dártelas a ti Julián,por deleitarnos,con tus articulos,siempre bien trabajados.He tenido la gran suerte de haberte conocido no hace mucho tiempo y me atrevo a decir que un diez como persona y un diez como profesional.
    Julián es una persona que si no existiera,lo inventariamos.

  3. Car dice:

    Un placer leerte, gracias a ti, por supuesto que si…

  4. Patricia Roda dice:

    Hablas de cahé… derrochas.
    te desnudas ante tus lectores… lo preferimos.
    piensas en avandonar… nos dejarías sin nuestra ración quincenal de risas,recuerdos,reflexiones…
    sigue deleitándonos con tus textos muchos años más.
    un abrazo fuerte.

  5. bosco dice:

    ole rayo, nunca me canso de leer tus articulos, siempre te he dicho que las gracias no se merecen, leerte es un placer y tenerte como amigo mas, un abrazo y mucho animo en tu segunda año, felicidades!!!!

  6. jose antonio dice:

    Felicidades Julián. Muy bueno. “De bien nacidos es ser agradecidos…”, ya lo dice el refrán… Saber agradecer y ser agradecido (también con uno mismo) dice mucho en favor de una persona. Es algo menos habitual de lo que se cree. Sólo sabe el esfuerzo que cuesta algo alguien que practica algo similar. Es cierto, la inspiración es algo que debe fluir y no se sabe muy bien cómo un pensamiento, una idea enlaza con la siguiente y se materializa. Debe seguir su propio ritmo.

  7. casimiro dice:

    Enhorabuena Julian. Tiene mucho mérito lo que haces, puesto que representa un gran esfuerzo escribir periódicamente, se tenga ganas o no, para exponer las ideas a los demás y además hacerlo con la gracia e ironia que en muchas ocasiones plasmas en tus artículos. Ya ha trascurrido un año, increible pero cierto. Espero que continues deleitandonos con tus experiencias, pensamientos, aventuras….mucho tiempo más. Un abrazo

  8. julian (padre) dice:

    Hijo, sé el trabajo que a veces te cuesta escribir tu artículo y siempre sacas fuerzas para hacerlo. Enhorabuena y sigue por este camino……..besos

  9. Ignacio dice:

    Felicidades y que cumplas muchos años más alumbrándonos!!!

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