Baterías de Litio. ¿Cómo utilizarlas?

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En un día cualquiera utilizamos un porrón de aparatos electrónicos y no tenemos ni idea de como cuidar las baterías que los alimentan. No hay más que preguntar por ahí y descubriremos que hay tantas maneras distintas de utilizarlas como gente dispuesta a hacerse una foto con Messi. Sin ir más lejos, esta semana pasada se montó un buen pollo en ElAndroideLibre. Y ya he vivido varios en distintos foros. A la mínima que alguien pregunta sobre baterías, salen indocumentados proponiendo usos y teorías sin fundamento alguno, o con medias ideas traducidas del inglés con el sobaco de un canguro. No soy ningún genio, pero si de algo me sirven los años que llevo metido en Internet es para encontrar datos. Este artículo se basa en información que he ido encontrando y estudiando a lo largo del tiempo y que me ha ayudado a separar paja de grano.

Lo que primero me saltó a la vista es la ausencia de información por parte de los fabricantes. Resulta paradójico puesto que la autonomía de la batería es clave en el nivel de satisfacción que proporciona un producto electrónico. Solo de Apple he encontrado unos breves (y tan breves) consejos. Del resto de grandes, sigo buscando…

… y para no desesperar, abordaremos el tema por nuestra cuenta: aunque se les denomina genéricamente Baterías de Litio por la presencia básica de este metal, necesita algún otro compañero de viaje como el Cobalto, Manganeso, Níquel… por otra parte, según la estuctura interna podemos hablar de Polímeros de Litio,  de Iones de Litio…

Pasemos a enumerar sus principales propiedades:

1 – Las baterías de litio se cargan mediante un proceso conocido como ráfaga. Es decir, el cargador somete a la batería a una tensión eléctrica que le induce carga, y solo se detiene cuando esté llena o el chivato de temperatura avisa de que el asunto se calienta demasiado. Este es el principal inconveniente. Si no controlamos debidamente la temperatura, el cargador sigue inyectando voltios y al alcanzar cierta temperatura:

Pero no nos pongamos nerviosos. Si todo funciona correctamente, la carga se detiene hasta que la batería baja a temperatura adecuada, y vuelta nuevamente a cargar. Si no fuera por ese pequeño detalle, estoy seguro de que las pilas de Litio habrían barrido a las típicas de Niquel-Hidruro Metalico y ya las disfrutaríamos en todos los juguetes, mandos a distancia, cámaras de fotos…

De esta primera peculiaridad se desprende que a una batería le da lo mismo (casi casi lo mismo) cargarla del tirón que a poquitos ya que internamente siempre carga a poquitos.

2 – No tienen efecto memoria. Anteriores tecnologías (Niquel-Cadmio) debían ser descargadas completamente antes de recargarse. En caso contrario, se creaban falsos niveles de carga cero de modo que la pila creía estar descargada cuando llegaba al nivel en el que la pusimos a cargar. Es decir, podemos cargar las baterías de Litio estén como estén. Siempre se descargarán por completo.

3 – Su voltaje sigue un patrón muy estable y lineal. Los dispositivos modernos monitorizan este dato y conocen en todo momento la energía restante.

4 – Autodescarga muy lenta. Es decir, podemos almacenar una batería con media carga y recuperarla al cabo de unos meses habiendo perdido un 10% ó menos de carga.

5 – No requieren ningún tipo de rodaje. Es más, se suministran con una precarga de aproximadamente el 40%, que ha servido a los fabricantes para probarla durante el proceso industrial y se considera el valor óptimo para almacenarla.

6 – La descarga completa daña los electrodos. Por ello se incluyen mecanismos que desconectan o apagan el dispositivo antes de llegar a la descarga total. Es fácilmente comprobable: Tras el autoapagado, nuestro móvil o portátil puede ser encendido de nuevo (aunque vuelva a apagarse en seguida por la poca carga que resta).

7 – Las cargas y descargas frecuentes y cortas tienden a descalibrar el sistema de control de voltaje, pudiendo ofrecer valores de carga inexactos. No es algo que deba quitarnos el sueño, pero de vez en cuando no viene mal recalibrar la batería. Aunque insisto, no seamos paranóicos.

8 – Le sienta mal el calor. Fácilmente comprensible si entendemos como se cargan. Muchos portátiles están diseñados con las orejas, colocando la batería cerca del procesador principal, precisamente el componente que más calor genera de todo el equipo. Ese calor continuo disminuye la capacidad de la batería para retener carga.

9 – Le sienta mal no poder trabajar cuando está completamente cargada. Si realizamos una carga completa, que sea para utilizar el equipo en breve. De lo contrario, las celdas sufren por ese sobreesfuerzo necesario para mantener tanta densidad de carga.

Y aunque todo esto está muy bien, no olvidemos que las baterías son para usarlas. Nada va a impedir que se degraden con el uso y el paso del tiempo. No vamos a conseguir milagros en autonomía por estar pendiente del momento exacto para conectar el móvil o portátil a la corriente o por echar cuentas de cuando toca calibrar, pero si seguimos algunas sencillas pautas conseguiremos que la degradación sea lenta y su vida útil mayor:

A – Carguen la batería cuando, cuanto y como quieran (o puedan). Disfruten del aparato, un proceso de carga estricto no van a redundar en un aumento de vida útil notable.

B – No mantengan el cargador conectado mucho tiempo (varias horas) después de la carga completa. Ya hemos hablado del sobreesfuerzo necesario para mantener la carga al 100%. Si bien es cierto que los dispositivos modernos suelen evitar recargas continuas esperando a que la batería baje al 90% (aprox), el stress del proceso acorta su vida útil y su carga máxima. En el caso de los portátiles, es preferible retirar la batería y seguir trabajando con el cargador.

C – Almacena las baterías de Litio con una carga media y en sitio fresco. NUNCA almacenen una batería descargada. Durante el periodo sin uso puede llegar a una descarga total y averiarse de modo irreversible.

D – Si quieren calibrar la batería, realicen un proceso de carga completo y eviten cualquier recarga parcial hasta que el dispositivo se apague por si mismo. El uso continuado hasta el autoapagado permite recalcular los límites de carga de la batería. Desconozco la existencia en otras plataformas, pero si tienen un teléfono Android, una de las opciones que se encuentran en el “modo recovery” permite borrar las estadísticas de uso de la batería (háganlo en todo caso antes del recalibrado).

Gracias a todos los foros y blogs por la información tan interesante que he podido ir recopilando con el tiempo. Quiero citar las principales fuentes con las que se ha documentado el artículo: Wikipedia, No se ni como te atreves, El francotirador, Battery University y Wiki de HTCMania.

Que ustedes carguen bien =8¬)



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