El nuevo año

Print Friendly, PDF & Email

lacarabHa comenzado el que para muchos será un año trascendental. Inmersos en una de las peores crisis económicas de los ultimos tiempos, el mundo no parece aprender de sus errores y sigue cometiéndolos una y otra vez. Arreglan un conflicto creando otro tal vez peor, no acaba una guerra sin antes empezar otra y si en algún momento pareciese que la mayoría pudiese hacer prevalecer su número, aparecen los poderosos haciendo valer su veto y vuelta a empezar. Y si como en esta ocasión los que se equivocan son ellos y nos arrastran a todos al abismo encima de hacernos creer que la culpa es nuestra, nos piden ayuda y comprensión pero para salvarse ellos primero. ¡Que cara tienen! Pero tampoco deberíamos extrañarnos de estos comportamientos, con que hubiésemos atendido en la escuela en clase de historia nos habríamos dado cuenta de que siempre ha sido así. El poderoso, el rico, el fuerte, el vencedor siempre ha deseado más y no le ha importado la forma de conseguirlo. La avaricia y la sobervia junto con la ira y la envidia son (además de los pecados capitales quizá mas detestables) los adjetivos calificativos que mejor pueden identificar a los grandes protagonistas de la historia mundial.

Pero tranquilos, esto se ha acabado, ya no habrá más sufrimiento en vano, solo quedan 347 días y algunas horas para que el mundo tal y como lo conocemos desaparezca. O eso es lo que los sacerdotes o sabios mayas nos dejaron impreso en su famoso calendario de piedra. Se han escrito libros y se ha derramado tinta sobe el hecho e incluso hace poco se estrenó una película apocalíptica al respecto. Meteoritos que impactan contra la tierra, volcanes que entran en erupción, terremotos y olas gigantes que arrasan la tierra y a sus gentes. Hollywood en toda su expresión. Una película visualmente impactante, pero totalmente alejada de la realidad. Lo que los mayas nos dejaron en sus 7 profecías no es la destrucción física del mundo y sus gentes sino la de su forma de vida y comportamiento. Vaticinan el final del miedo y de los sistemas que se fundamentan en él, el renacer de una nueva forma de pensamiento global que hará que todos los hombres puedan acceder al conocimiento acercándose unos a otros y todos juntos a la tierra. Avisaron también del aumento de temperatura de la tierra y del deshielo de los polos por culpa de nuestro desencuentro con el planeta, predijeron el peligro de impacto de un meteorito antes de que por fin el sol acabe su ciclo orbital por la galaxia y nos lleve a un nuevo amanecer idílico no sin que antes una luz emitida desde el centro de la galaxia nos sincronice los pensamientos para que voluntariamente cambiemos el chip. Si nos damos cuenta todo esto ya ha pasado o está por pasar y no deberíamos tener miedo al final de la historia ya que somos nosotros los que de una manera activa o pasiva, para bien o para mal, la hemos ido escribiendo desde el principio de los tiempos.

Que el cambio se acerca está claro. El mundo no puede seguir así, han pasado y siguen pasando cosas que no nos pueden dejar indiferentes. Debemos participar en la transformación, o no, y en ese caso sería mejor que Hollywood tuviese razón y acabásemos pronto con un mundo que viéndose en la agonía en la que lo tenemos inmerso, lo debe de estar deseando.

El día clave parece ser el 21 de diciembre de 2012 y hasta ese día no sabremos si los mayas tenían o no razón, se les acabó la piedra donde escribir o simplemente consideraron que predecir hasta esta fecha ya era tarea suficiente y lo dejaron ahí. Pero creo necesaria una simple reflexión sobre lo que puede llegar a ocurrir sea lo que sea. ¿Qué es aquello que debemos lograr o de que nos debemos de deshacer? ¿Qué nos impide alcanzar la meta que tenemos marcada? ¿Qué es eso tan imperioso que no podrías dejar de hacer si el fin del mundo fuese el 21 de diciembre?.

Si te dejas impresionar por la teoría catastrofísta deberías buscar una zona con poca actividad física y excavar una cueva en una montaña rocosa para pasar la próxima Navidad, yo pienso comprar lotería para el día 22 y renovaré mi ropa interior para Nochevieja.

La Navidad ha terminado.

Es tarde. Lo sé. Aún así. Sed felices.



Un comentario to “El nuevo año”

  1. jose antonio dice:

    como siempre sabias palabras las de Ángel Escribano. Desde luego que razón no le falta y ójala esta reflexión sea la guía que sigan nuestros dirigentes para un mundo mejor. Si no, da lo mismo, la naturaleza seguirá su curso y nos dejará en el lugar que nos merecemos. Solo espero que las personas de bien tengan un lugar relevante en este nuevo orden.

Deja tu comentario