Land Rover celebra su 65 aniversario


Estos días el fabricante inglés celebra los 65 años desde el lanzamiento de su todoterreno más icónico y conocido a este lado del atlántico. Creado en 1948 para suplir la necesidad de comercializar un vehículo versátil y robusto capaz de desenvolverse en los terrenos más hostiles y agrestes, el primer Land Rover fue desarrollado y concebido para una Europa de posguerra como respuesta al archiconocido Jeep Willis norteamericano creado unos años antes como vehículo de reconocimiento durante la segunda guerra mundial.



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El éxito del Lando Rover fue equivalente al de su homólogo estadounidense y no tardó en ser reconocido por su faceta más polivalente, la de desenvolverse con soltura bajo cualquier terreno y servir para los trabajos agrícolas. Poco después sustituyó a los Austin Champ como vehículo para la armada británica, lo que lo convirtió en todo un éxito sin paliativos.

El proyecto del primer Lando Rover fue una idea de Maurice Wilks, quien supo extrapolar el novedoso concepto del Jeep americano a las necesidades imperantes en el Reino Unido y posteriormente al resto del viejo continente. Maurice diseñó el primer boceto en una playa de red Whart Bay (Anglesey) para luego enseñárselo a su hermano Spencer, entonces consejero delegado de Rover, quien se volcó con entusiasmo en el proyecto.

Se trataba de un todoterreno ligero, ágil y sencillo construido en aluminio debido a que en aquel momento era un material más abundante que el acero cuyas reservas habían quedado mermadas tras la segunda guerra mundial, lo que lo convertía en un material mucho más caro. La elección del aluminio como material para su ensamblaje lo convirtió en un vehículo mucho más duradero dada su excepcional resistencia frente a lo corrosión en una zona tan lluviosa como el sur de Gales, lo que hace que aún hoy se puedan ver Land Rover en zonas rurales construidos cincuenta años atrás. Disponía de tracción a las cuatro ruedas de modo permanente, cambio manual de cuatro velocidades más reductora, además de un motor de gasolina de 1.595 centímetros cúbicos.



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El pionero, el serie I apareció en 1948 y costaba alrededor de 450 libras (530 euros). Se fabricaron 1.758 unidades durante el primer año, cifra que se incrementó hasta 12.395 al cabo del segundo año o las 16.789 unidades a comienzos de la década de los cincuenta. A la primera serie le sucedió el serie II en 1958. Su diseño se mantenía fiel al anterior aunque menos vetusto y con unas líneas ligeramente más redondeadas. Contaba con manillas para las puertas, los faros pasaron a situarse en los extremos de las aletas delanteras y el pequeño motor de 1595 cc se sustituyó por otro más potente 2.300 cc además incluir una versión diesel.

En 1971 salió al mercado la tercera serie sin cambios aparentes en su carrocería a pesar de que fuese la que más cambios internos recibiera, entre ellos un nuevo salpicadero y un interior más confortable además de introducir por primera vez un cambio de marchas sincronizado.

Ya en 1990 cambia de nombre y pasa a comercializarse como Defender. Mucho más moderno y capaz se mantiene fiel al diseño estructural del primer Land Rover, lo que lo convierte por derecho propio en el todoterreno más genuino y que mejor ha sobrevivido al paso del tiempo, manteniéndose como la opción idónea para quienes desean un todoterreno puro sin concesiones para los trabajos más duros. Es habitual verlo formando parte de los equipos de salvamento, en las tareas forestales o prestando servicio como vehículo de movilidad terrestre en los ejércitos de medio mundo. También como vehículo de ocio o aventura, ha llegado como coche de expedición a los lugares más insólitos y recónditos del planeta. Su imagen como icono del automóvil es tal que hoy en día es frecuente situarlo en ámbitos urbanos alejado de los fines para los que fue concebido sólo por su estampa de coche indestructible y aventurero con la que se sienten identificados sus incondicionales propietarios más allá de toda lógica razonable.

2014 será finalmente el año en el que se ponga punto y final al mito ya que el Defender será renovado por un modelo completamente nuevo – el DC 100 exhibido en el salón de Ginebra en 2011 como prototipo – más acorde con los estándares actuales en cuanto a diseño y prestaciones. Más de dos millones de unidades vendidas y la más larga tradición representan los dos motivos más reacios a un cambio obligado.



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