Emotivo reencuentro de un joven autista e invidente con su profesora


Hoy me he topado con una historia que no me ha dejado indiferente y que quiero compartir con vosotros. Un ejemplo de superación y un reencuentro consigo mismo más allá de limitaciones o miedos. Es el viaje que recorre toda una experiencia vital para Sergio Aznárez, nuestro protagonista, y su hermano Juanma.

Los dos hermanos en una etapa de su viaje. Foto: facebook.com/algoparasergio

Los dos hermanos en una etapa de su viaje. Foto: facebook.com/algoparasergio

Sergio tuvo una infancia difícil y desde luego que la vida no le ha sido nada fácil. Nació ciego porque carecía de globos oculares por lo que tuvo que someterse a numerosas intervenciones para que su rostro se desarrollara con normalidad. Por si esto no fuera poco, Sergio es autista. Su autismo lo descubrió Mati, su profesora, cuando Sergio tenía solo ocho años, lo que hizo posible en aquel momento que Sergio recibiera un tratamiento adecuado desde esa temprana edad mediante la atención de los especialistas adecuados. En ocasiones, resulta demasiado frecuente el que se tarde en diagnosticar la enfermedad, sobre todo si se añade la circunstancia de que el paciente es sordo o ciego, como es el caso del protagonista de esta historia. Esto hace que ya de por si un niño viva recluido en su entorno más cercano y que no resulte fácil descubrir una patología que en su caso se añade a su ceguera.

El pasado 20 de abril Sergio y su hermano partieron en

tándem desde Cuenca, ciudad en la que residen, con rumbo hacia Tinerhir, una localidad recóndita situada en el Atlas marroquí, a más de 3.000 kilómetros de distancia. Con el objetivo de reencontrarse con la que fue su profesora de infancia que durante tanto tiempo le acompañó y que tanto le quiso. Ahora Sergio quiere agradecerle todo cuanto Mati, que así se llama esta maestra ya retirada, hizo por el y por ese motivo va a pedalear junto a su hermano la distancia que separa ambas ciudades a razón de 80 kilómetros diarios para que su viaje al encuentro de Mati sea una experiencia especial que le quede grabada en su memoria para el resto de sus días.

Sergio quiere agradecerle con su esfuerzo y empeño todo lo que Mati hizo por el veinte años atrás ahora que nuestro singular protagonista ha alcanzado su madurez y ha orientado su vida a fuerza de tesón y coraje, además de todo el cariño recibido por familiares y allegados, hacia aquello que a el más le gusta. Puede que a muchos nos sorprenda, pero Sergio es capaz de tocar el piano, bailar claque, nadar, montar en bicicleta y además cantar en un coro junto al resto de sus compañeros.

A través de la música y el deporte, sus dos pasiones, Sergio ha encontrado la felicidad que se merece viviendo siempre en el momento presente al que su condición de autista siempre le traslada, desarrollando la quimérica cualidad de ser feliz. Algo en lo que sin duda todos nosotros debiéramos pensar para comprender que pese a nuestras limitaciones y con mucho menos de cuanto poseemos podemos encontrar la felicidad y la plenitud. Es una cuestión de actitud y de generosidad. De centrar nuestra voluntad en todo aquello que nos fascina y que nos hace sentir bien, procurando crecer un poco como personas día a día.

Ese es el objetivo final del viaje de Sergio cuya experiencia podemos ver en el documental titulado “la sonrisa verdadera”. Lanzar al mundo un mensaje de optimismo y esperanza. En palabras de su hermano Juanma: “él nos enseña que aún faltándole tanto es posible ser feliz”.

 



Un comentario to “Emotivo reencuentro de un joven autista e invidente con su profesora”

  1. Pedro dice:

    Noticias como esta son las que nos reconcilian con el ser humano. Hay que divulgarlas mas y mostrar cuales deberían ser los valores predominantes, y no los que desgraciadamente son. Sergio, gracias por el mensaje que muestras al mundo. Ánimo y seguro que será el viaje mas emocionante de tu vida.

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