Gran premio de malasia de fórmula uno: circuito de Sepang

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“Polémico doblete de Red Bull”, “Abandono de Alonso”.

Las claves.

Tras las buenas impresiones que nos dejó el pasado GP de Australia para los intereses de Fernando Alonso y del equipo Ferrari en el que sin duda fue un brillante inicio de temporada, el GP de Malasia debe servir para confirmar la excelente puesta a punto del Ferrari F138 con el que la “Scudería” espera por fin conquistar el campeonato.

Sepang es un circuito talismán para Fernando Alonso y quizás por ello es su trazado predilecto por sus buenas sensaciones y por su brillante palmarés. Allí fue donde subió por primera vez al podium en 2003 y donde ha logrado ganar en tres ocasiones, la última el año pasado en una caótica carrera en la que supo sacar el máximo provecho de su F150 y de su “magia” como piloto.

Retornando al presente, Sepang es un trazado exigente que exige lo máximo del binomio que forman máquina y piloto. Una temperatura por encima de los 25ºC y una humedad relativa por encima del 80% ponen a prueba la resistencia y concentración de los pilotos, así como la fiabilidad y puesta a punto de los monoplazas. Así es Sepang. Si a esto le añadimos una meteorología caprichosa por lo impredecible de los habituales chubascos que suelen acompañar todo el desarrollo del Gran premio, y que cambian constantemente las condiciones de la pista, apostar por un ganador resulta complicado ya que todo puede suceder.

El otro factor a tener en cuenta es que este trazado que cuenta con dos largas rectas –la princial, la más larga del mundial tras la de Montmeló-, además de curvas rápidas donde se precisa una fuerte carga aerodinámica y otras de una buena aceleración y agarre mecánico, es lo abrasivo de su asfalto. Lo que condiciona que la degradación de los neumáticos sea alta y la gestión de los mismos sea la que determine la mejor estrategia en cuanto a las paradas en boxes. Tres será lo normal. Pirelli ha confirmado para este GP un compuesto duro que será crucial para el comportamiento de los coches en carrera a la espera de cual sea su rendimiento sobre la pista.

La sesión clasificatoria

La sesión de los entrenamientos oficiales del sábado que decide la parrilla de salida del domingo estuvo marcada por lo impredecible del cielo y por una persistente lluvia que cayó de forma desigual en los diferentes sectores que componen el circuito durante la Q2 y la Q3. Esto hizo que dar con la mejor puesta a punto en unas condiciones de pista que no eran las idóneas fuese muy complicado. Al igual que la elección de los neumáticos con una pista cuyo agarre era muy desigual según iban pasando los minutos y desfilando los monoplazas. En la Q3 la mayoría de pilotos optó el compuesto intermedio para su vuelta decisiva, la que les hace valedores de su posición de salida.

Como era de esperar, de nuevo fue Sebastian Vettel quien se hizo con la “pole” gracias al excelente rendimiento de su RB9 a una sola vuelta. Así el piloto alemán logra su “pole position” número 38 y parte desde una posición privilegiada y sin tráfico por delante para tratar de escaparse en su lucha por la victoria. Esta será su estrategia, la se tirar “a saco” desde el inicio para dar cuenta de sus perseguidores. En Australia no lo consiguió, por lo que es de esperar que tenga más dificultades de las previstas.

Un sorprendente Felipe Massa se coló en la segunda posición por delante de Fernando Alonso que fue tercero. El piloto brasileño ha comenzado con muy buen pié esta temporada evidenciando un ritmo constante arrancando décimas al crono. Recordemos que en Australia el pasado fin de semana calificó también por delante de Alonso y que su meritorio cuarto lugar al término de la carrera estuvo condicionado por la estrategia del equipo Ferrari de tratar de favorecer a Alonso para así marcar a Vettel y Räikkönen. Pero la mejor lectura que podemos hacer es el ver a los dos Ferrari ocupando las tres primeras posiciones, justo por detrás de Vettel, en condiciones de disputar la carrera desde el inicio.

Mark Webber partirá desde la cuarta posición. Habrá que esperar a que el piloto australiano salga mucho mejor de lo que lo hiciera en el circuito de Albert Park para no dejar solo a su compañero ante el ataque que seguro les espera por parte de los dos Ferrari.

Quinto lugar para un Lewis Hamilton que está demostrando que esta sabiendo adaptarse a su nuevo Mercedes mejor que nadie, y que los buenos resultados están asegurados siempre y cuando pueda contar con la fiabilidad de la mecánica Mercedes. Algo que se irá afianzando según pasen las primeras carreras en un monoplaza que no está teniendo a priori problemas de juventud o de falta de desarrollo. El equipo Mercedes ha hecho los deberes y cuentan en su haber con la experiencia y el buen

hacer de uno de los mejores ingenieros de la fórmula Uno, el omnipresente Ross Brawn.

Kimi Räikkönen, que partía desde la séptima plaza fue penalizado con tres posiciones por lo que Jenson Button (Mclaren), el alemán Adrian Sutil (Force India) y Sergio Përez adelantan una posición. Los ojos estarán puestos en si la victoria de Räikkönen en Melbourne partiendo desde la séptima posición fue un espejismo o si por el contrario se confirma al equipo Lotus como el equipo revelación que ya l fue la pasada temporada.

La carrera.

Todas las expectativas depositadas en ver una carrera con una bonita lucha entre Alonso y los dos Red Bull se vieron frenadas al impactar el asturiano contra la parte trasera del coche de Sebastian Vettel en una brillante salida en la que Fernando logró posicionarse tras el alemán. Un ligero toque fue suficiente para que el alerón delantero se descolgase de su parte izquierda para poco después desprenderse en plena recta principal cuando aguantaba el tipo rodando tras Vettel y aguantando el envite del resto de rivales.

Este incidente de carrera dio al trate con las aspiraciones de Fernando de lubricar una brillante actuación en un circuito que es de su agrado y que se le da especialmente bien.

Tras Vettel, era su compañero Webber quién se hacía con la segunda plaza de Alonso y detrás de él, Hamilton, Button y Massa, quien tras una salida complicada sobre superficie mojada y con escasa visibilidad, se vio relegado hasta la sexta posición. A partir de ahí con Fernando ya fuera de carrera, la consiga en Red Bull era tirar al máximo con sus dos monoplazas liderando la carrera al tiempo que sus rivales potenciales se afanaban por mantener la posición con Hamilton, Button y Massa, por este orden.

En el último tercio de carrera, en el giro 44, se vivió el momento más tenso y vibrante de toda la carrera cuando, tras regresar de su parada en boxes, Webber salió justo por delante de su compañero Vettel y ambos protagonizaron un duelo al límite por bien quién se hacía con la primera posición. Restaban aún 12 vueltas cuando con sendas maniobras al límite por parte de los dos pilotos en las que ninguno daba su brazo a torcer, a punto estuvieron de provocar un accidente entre ellos cuando tenían el doblete asegurado. Finalmente fue Vettel quién ganó el duelo ante la incredulidad y la estupefacción en el box del equipo ante la temeridad más allá de todo lo razonable cuando ambos pilotos tenían asegurado el doblete con una cómoda ventaja sobre el tercero, Hamilton.

La tensión al finalizar la carrera quedó de manifiesto cuando ambos pilotos apenas si se miraron ante la presencia de su jefe, Adrian Newey, quién con una sonrisa forzada evidenciaba la tensión y el enfado máximos entre sus dos pilotos. Por su expresión parecía que en vez de conseguir un doblete hubiesen abandonado sus dos coches la carrera. En el podium la celebración fue contenida, mientras que poco antes Webber mostraba con un gesto revelador ante su compañero, y en presencia de un Adrian Newey con gesto muy serio, quien había desobedecido las órdenes de equipo para evitar, precisamente, situaciones como esta. Solo de esta forma cobra sentido lo desmedido del piloto australiano a la hora de defender su posición con respecto a Vettel, con quién se disputó la primera plaza en una lucha en la que ninguno de los dos cedió un palmo de terreno ante una situación impropia según la definió posteriormente Cristian Horner, director deportivo de Red Bull.

Sebastian no acató las órdenes de equipo, si no que puso en peligro la victoria y un buen número de puntos con una serie de maniobras “in extremis” ante las cuales Mark no se Arrugó. La polémica está servida y habrá que esperar a ver como “cocinan” en Red Bull todo lo sucedido en esta carrera.

Mientras tanto en la tercera y cuarta posición, el equipo Mercedes daba órdenes de equipo para que Rosberg no adelantase a Hamilton pese a tener un ritmo mejor que el del inglés, evitando así la situación vivida en el seno del equipo Red Bull. Ros Brawn fue muy claro al no permitir una pelea entre sus dos politos por la tercera posicón, al que aseguraba el podium a Hanilton y el cuarto lugar a un Nico Rosberg que se mostró de lo más dócil pese a la fustración de ser mucho más rápido. Estaba claro que en Mercedes no querían una situación como la de Red Bull con sus dos coches al límite en pugna por una posición de escasa relevancia a comienzos de temporada. Como Red Bull, tenían más que perder que ganar.

Cuarto fue Felipe Massa quien salvó los muebles para el equipo Ferrari. Quinto y sexto fueron Grosjean y Räikkönen, respectivamente. Los dos Lotus confirmaron de nuevo la solidez de los de Enstone pese al abandono de Button (Mclaren) y el decepcionante noveno puesto del mexicano Sergio Pérez; la otra cara de la moneda.

Próxima cita, China del 12 al 14 de abril. Os espero…

 



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