Tiempos de cambio


elfaro480x120_0Tumbado en el sofá volviendo a pensar un momento, veo correr el tiempo, no sé porque por alguna razón siento que corre tan rápido como nunca, casi más que como siempre. Últimamente están siendo mis amigos, a los que tanto aprecio, los que de algún modo están reflejando a este tremendo ser que todo domina. La vida pasa y las vidas cambian, en ocasiones sin darnos cuenta, mucho más rápido de lo que queremos, tal vez sea que rozando los 30 estamos en una edad propicia a ello, y con la nostalgia del que agarra a un ser querido fuertemente antes de que este caiga por un precipicio, comenzamos a notar como los 20 años comienzan a escaparse de nuestras manos, escurriéndose y precipitándose sin remedio al vacío, mientras los miramos a los ojos en ese momento que sucede despacio, con un grito a cámara lenta, despidiéndonos de ellos para siempre.

Existen situaciones que encierran un universo temporal en si mismos, un ejemplo claro de ello lo viví la pasada Nochebuena, cuando en medio de la noche y regado entre cubatas, me reencontré tras varios meses de ausencia con mi amigo Lenny, que reside habitualmente en Londres. En un plumazo me di cuenta que sumidos en nuestra rutina resulta complicado ser conscientes del vuelo de las hojas del calendario, y sin embargo en un sólo instante los casi seis meses que habían pasado desde la última vez que nos vimos, vinieron a mí y me golpearon sin piedad un puñetazo en el estomago, que me atravesó la garganta e hizo que mis lagrimas saltasen como hacía mucho, tanto que casi no recordaba, y desde luego no han vuelto a hacerlo. Ese abrazo simbolizó que medio año había pasado como un rayo, y me dolió que apenas había podido darme cuenta.

Todos vamos forjando poco a poco nuestras vidas, cada uno como mejor sabe, pues nadie nos enseñó a vivir y todos aprendemos cada día. Pedro y Begoña serán padres el próximo mes, Ramón y Aixa en Octubre, y los buenos de Sonia y Salvatierra se casarán en Junio. Incluso yo mismo seré tío en los próximos meses, pues mi primo hermano Julián Vicente, también espera una niña. Entre tanto mi hermano pequeño, hace tiempo que de pequeño ya no tiene nada y se cuenta en años el tiempo que hace que ya no vive en casa. Todo esto podía parecer parte de un futuro lejanísimo hace no tanto tiempo, y hoy ya está aquí como si tras despertar una mañana nos lo hubiésemos encontrado.

Miro el calendario e incluso leer 2013 me suena raro, no veo coches volando y sí un mundo convulso y deprimido en el que disolver todas estas realidades, pero el caso es que hoy estos temas clásicos de crisis, violencia y demás material pienso saltármelos olímpicamente. Como olímpicamente me salté siempre las normas que me dictaban aquellos profesores del colegio, a los que tanto gustaba esta frase del salto olímpico y cuyas caras ya apenas recuerdo, tal vez alguno todavía no haya borrado de la memoria, la que yo tenía entonces, no lo sé, qué más da. Pero no me confundan, hoy quiero que todo esto tenga un enfoque positivo, pues el quemar etapas es sinónimo de seguir vivo, pero permítanme que una y otra vez me revuelque en el eternamente extraño placer de la nostalgia.

Me pregunto cómo será mi vida dentro de 2, 5 o 10 años. Puedo sentir claramente que van a ser tiempos de cambio, creo además que de un modo superior al que lo hicieron esos mismos últimos que ya pasaron. Puedo ver con claridad como comienza a dibujarse otra línea imaginaria de esas que van trazando las etapas de mi vida, y estoy convencido de que ahora mismo piso una de ellas, sin embargo veo la línea un poco curva o incluso discontinua, pues existen algunos terrenos donde la cal no deja marca, me guste o no, al menos todavía. Hace unas semanas, tras una partida de mus, en la charla que solemos mantener tras la misma, mi compañero Guille me hablaba también de esta sensación al superar los 30 y de una frase que su madre le dijo en otro momento importante y hablando seguramente de temas parecidos. “Tal vez todavía sigas pensando que tienes toda la vida por delante” Contundente frase, que encierra irremediablemente la realidad de alguien que ya pasó por esta edad, y entendió a la perfección la esencia del como el futuro se convierte al momento en presente y poco después en pasado.

Vuelvo a lo mismo pero es que jamás me cansaré de repetirlo, y no es más que cada fase en la vida, es fundamental saber entenderla como se merece, intentando en la medida de lo posible disfrutarla al máximo, no perder tiempo en preocupaciones irreales y saber que al final, gran parte de las minucias que ocupan nuestra mente terminan siendo ficticias. Todo puede cambiar en un segundo y por ello es importante hacer lo máximo a cada momento, para que llegado el cambio de tercio no sean muchos los pensamientos repetidos de arrepentimiento por no haber hecho en su momento esto o aquello. Mítico tópico aquel, si yo tuviera tu edad…., disculpa ya los tuviste.

Y así sin muchas más palabras apagaré ya El Faro por esta noche, ha sido un placer estar de nuevo con ustedes, no sé cuando volveré por aquí, tal vez tardare un poco más de lo habitual, ojalá que de nuevo hayan podido disfrutar de la travesía.

Ya no hay luz aquí arriba, a lo lejos diviso los pequeños destellos que emiten los barcos fundiéndose con el infinito en el horizonte, todavía tardaran en llegar, me gustaría volver antes de que se acerquen a la costa. Pero si soy sincero no sé cuando he de regresar, espero calcularlo correctamente, no será fácil, pues como en la vida todo depende de la velocidad a la que se viaje.



6 comentarios to “Tiempos de cambio”

  1. Patricia Roda dice:

    Me ha encantado ,como siempre!

  2. Car dice:

    Una gozada leerte… Como siempre. Un abrazo a cambio de que no tardes mucho en “volver”.

  3. bosco dice:

    Rayo genial como siempre, no puede ser que se me pasen tus articulos, de todos modos no te preocupes que tendremos tiempo de echar la vista atras la semana que viene cuando nos juntemos a nuestra reunion turolense de todos los años, un abrazo

  4. Casimiro dice:

    Has estao sembrao sobrino. La tia y yo estamos de acuerdo. Lo hemos leido al unisono y hemos pensado…cuanta razon tiene. La vida no corre, vuela. Transcurre en un suspiro y los años se van quedando atras. Un dia te miras en el espejo y no te reconoces, como me paso y me pasa a mi. Pero es verdad que aun sintiendo en ocasiones nostalgia de aquellos tiempos, no cabe duda de que hay que seguir adelante, viviendo el presente con intensidad, disfrutandolo con alegria porque cada segundo que pasa no vuelve. Y tus articulos nos estimulan a tener fe en el presente deseando que el futuro sea mejor. Un abrazo.

  5. Mac dice:

    Grande como siempre juli.
    Esta bien echar la vista atrás. Pero no demasiado no vaya a ser que no veamos lo que nos viene en el horizonte.

  6. julian (padre) dice:

    Hijo cada día me “engancho” más a tus comentarios.Este me gusta mucho.Me has oido muchas veces que lo que más rápido pasa en la vida es el tiempo.Aprovechalo. A veces es bonito recordar cosas del pasado, pero lo importante es mirar siempre hacia adelante y disfrutar cada momento de famila, amigos, trabajo……….Estaré esperando tu próximo faro…. besos

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