Se acabó


elfaro480x120_0Estoy tranquilo sentado frente al ordenador, hace un día de perros por lo que este sábado por la mañana tengo pensado pasarlo en casa, aprovechando para hacer esas pequeñas tareas que se van acumulando los días de labor. Primera tarea, arreglar los altavoces del ordenador, la ejecución ha sido limpia y rápida, un poco de celo en el botón de encendido ha bastado, por antigüedad había perdido un poco de holgura y ya no hacia contacto. Problema resuelto, al menos por el momento, me resisto a cambiar estos altavoces, son herencia de un buen amigo y con ellos llevo escuchando música ya muchos años. Paso número dos, conecto mi memoria USB al ordenador, en él tengo un álbum que tengo ganas de escuchar. Son 50 de los mejores temas de la historia de la música clásica grabados por la orquesta filarmónica de Londres. Para su grabación y edición han utilizado lo último en tecnología y se nota, ya están sonando y la verdad que es un lujo. Repentinamente me encuentro en una agradable calma, estoy en mi casa tranquilo, y me siento protegido. Pienso que toda persona en este mundo tendría derecho a tener esta sensación, por desgracia no es así. El mundo estremece con la violencia diaria, en muchas ocasiones gratuita que aflora en cualquier esquina. Para los que tenemos el lujo (pese a que ahora no nos lo parezca tanto) de haber nacido en este país, y particularmente en nuestra pequeña ciudad Tudela, la inseguridad en las calles podía sonarnos a película o a algo de otro lugar y otro tiempo, pero hoy por desgracia esto ha cambiado y ya nada tiene que ver con antaño.

Todos recordaremos aquel domingo de abril de 2010 cuando Tudela estremecía con la noticia del asesinato de Javier Martínez Llort, cuantas veces recuerdo esa mañana en que unos salvajes le quitaron la vida. Diciembre de 2011, Hugo Montalvo Manzanillas moría en el hospital 8 días después de recibir una brutal paliza, aquí en Tudela en nuestras calles, a lado de nuestras casas y de nuestras familias. Son estos sin duda los hechos violentos lamentablemente más destacados de los últimos años. Junto a estos muchos otros desgraciados sucesos que se suman a una espiral que parece no tener fin.

Hace escasos días llego a trabajar, y al punto de la mañana, un compañero me comenta que una menor de 16 años ha sido violada en Tudela la noche anterior. Al momento quedo estremecido por la noticia, pocas cosas me causan tanta repulsa como esto. A día de hoy esta chica continua ingresada en el hospital debido a las graves lesiones que le causó el hijo de la gran puta que no supo aguantar un no por respuesta. Parezco no

tar como un demonio me invade y me vienen a la mente las escopetas de caza de mi padre, también puedo verme con la mirada enfurecida y los dientes apretados, partiendo los huesos de mis manos contra la cara de este malnacido. Casi puedo verlo delante de mí. Respiro y hago un esfuerzo para alejar estos pensamientos de mi mente. Me relajo y en ese momento veo uno de los mayores problemas de esta situación. La gente normal, la gente de bien, la gente que en condiciones normales no haríamos daño a nadie, estamos empezando a estar hartos de lo que sucede. Nos sentimos desprotegidos y cada vez parece tomar más fuerza la idea de que la mejor solución es tomarnos la justicia por nuestra mano.

Continuamos hablando y puedo ver la preocupación de mi compañero en su rostro, tiene un hija de esa edad y le aterra la idea de algo similar pudiera pasarle. Me cuenta que siempre que sale con sus amigas tiene que ir a buscarla, incluso aunque no sea tarde. Quedan atrás los tiempos en que los padres mandaban a sus hijos al colegio, con la sola compañía de algún amigo o hermano, quedan atrás los tiempos en que los niños podían jugar en las plazas sin que sus padres entren en psicosis cuando los pierden de vista un minuto. Tal vez sea difícil volver a eso, tal vez imposible en lugares más grandes y complejos en otros países o culturas. Pero aquí ha de ser posible.

Creo que hablo en nombre de muchos, cuando pido desde El Faro a políticos, jueces y policía que incrementen sus medidas para devolver a Tudela su calidad en materia de seguridad. Disponemos de cuatro cuerpos de policía, déjense ver más. Ustedes saben mejor que nadie quienes causan los problemas, vayan detrás de ellos, quiero que sientan su aliento en la nuca, que sepan ahora más que nunca que al mínimo percance que provoquen todo el peso de la ley caerá sobre ellos. Quiero que cuando aún no hayan metido la llave en su coche, ya le estén pidiendo los papeles, quiero que todos los que viven para joder a los demás se sientan intimidados, pues esa es la sensación que ellos deben de tener y no el resto de los ciudadanos.

Quiero que nos ayudemos los unos a los otros, y que aquellos que permanecen confundidos por una profunda falsa demagogia abran los ojos y vean de una vez lo que ocurre. Basta ya de estupideces y de rizar el rizo, defendiendo lo indefendible, volvamos a llamar a las cosas por su nombre y plantemos cara de una vez al problema. Empecemos desde hoy a construir una ciudad segura. Hagamos de nuestras ciudades el último sitio al que desee venir alguien que viva para delinquir. Hagamos que la voz de los ciudadanos sea un grito unánime para impulsar este cambio. Debe ser una prioridad. Stop a la violencia en nuestras calles. No aquí. No ahora. Se acabó.

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7 comentarios to “Se acabó”

  1. patricia roda dice:

    Genial.

  2. laura dice:

    yo no creo que este sea un problema de que hay poca policía sino de educacion. No se respeta nada ni se valora nada. Sino atacamod el ptoblema desde la raiz la policía nincua será suficiente.

  3. jose carlos dice:

    Es muy barato delinquir en éste país y como bien dice Julián padre mientras los politicos no se pongan a trabajar en endurecer las leyes,la convivencia será muy complicada.
    Gracias a Julián por sacar este problema a relucir y vamos a ver si alguien se da por aludido.

  4. Carlota dice:

    Yo embargada de desanimo y ebria de desesperanza. Y claro q si… Hasta los cojones d sto q me/nos rodea. Esta sociedad huele mal y a podrido.

  5. julian (padre) dice:

    El problema es que no hay castigo.España se ha convertido en el feudo de los delincuentes de todos los paises.Aquí todo vale y mientras no haya medidas ejemplares por desgracia seguirá pasando, nuestra justicia y nuestros dirigentes son una mierda. Buen articulo hijo……

  6. Casimiro dice:

    Cierto Julian. La seguridad en las calles ha desaparecido. Volvera algun dia?. Eso esperemos, aunque tendrian que cambiar muchas cosas en inuestra sociedad.
    Me ha gustAdo , como siempre, tu articulo. Eres un fenomeno.

  7. Bosco dice:

    Cuanta razón rayó, pero el problema de las calles se tiene que arreglar solucionando primero el problema de los de arriba mientras sigamos teniendo unos políticos corruptos no podremos arreglar los problemas de la calle, y yo tengo claro que sí a día de hoy le sucede algo parecido a un familiar mío la solución es arreglarlo tu mismo porque no confió ni en la policía ni en el sistema judicial, se ríen de nosotros, un abrazo y sigue así que algo lograremos